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Biopol, un proyecto de economía circular aplicado a los residuos de la industria láctea de Galicia

En fechas recientes, el consorcio del proyecto Biopol, informaba sobre los primeros resultados de las investigaciones que está llevando a cabo para obtención de biopolímeros a partir de residuos de la industria láctea, noticia de la que se ha hecho eco el periódico La Voz de Galicia a través de la sección Somos agro y en la edición general del medio: «Los residuos de la industria láctea que habrían conquistado a Coco Chanel».

 

El reportaje completo, firmado por la periodista María Cedrón, puede leerse en este enlace.

 

Tal y como se explica en el reportaje de La Voz de Galicia, además de una firme apuesta por la economía circular en un sector estratégico para Galicia, Biopol tiene por objetivo ayudar al sector primario a diversificar su producción:

 

«También abre una nueva vía de negocio para el sector, que puede sacar rendimiento a un resto. «Hay que tener en cuenta -como explican desde CETIM- que para producir un kilo de queso se generan nueve kilos de un subproducto como es el lactosuero». Entonces, en lugar de tirarlo, por qué no aprovecharlo. Y qué mejor modo que contribuyendo a hacer más sostenibles, desde el punto de vista medioambiental, sectores como el de la cosmética o el de los detergentes. Por no hablar de que esos biopolímeros también pueden usarse para absorber metales pesados del agua.

 

Pero, ¿cómo puede ser que un residuo de la industria láctea pueda acabar usándose como el papel de regalo de un aroma tan dulce como el jazmín -ingrediente fundamental del Chanel número 5- u otro tan fresco como la bergamota? Adrián Rodríguez, responsable de desarrollo de negocio de CETIM, explica el proceso: «Los restos de la industria láctea son subproductos ricos en carbono. Lo que hacemos es someterlos a un bioproceso mediante el que usamos enzimas, bacterias u hongos que se alimentan de esos residuos obteniendo de ese modo los biopolímeros».

 

La obtención de esas moléculas de origen natural es la labor de CETIM. Como centro tecnológico del proyecto, lo que hace es ejecutar en sus laboratorios todas las investigaciones o las primeras pruebas de síntesis para obtener biopolímeros a partir de lactosuero. A posteriori, realiza también las investigaciones y soporte para su uso en aplicaciones de alto valor añadido como el tratamiento de aguas o el encapsulado de aromas o sustancias activas.»

 

 

El consorcio del proyecto Biopol está integrado por el Centro Tecnológico CETIMINDUTEC Ingenieros, Dairylac -actual Galacteum-, CARINSA y SOELEC. CETIM ha sido la encargada de desarrollar los métodos de producción de dichos biopolímeros, por lo que durante los últimos meses ha estado operando un sistema biológico de producción de biopolímeros a escala laboratorio, formado por tres biorreactores; acidificación, enriquecimiento y acumulación. CETIM ha utilizado la experiencia y conocimientos adquiridos durante la operación de estos reactores para optimizar las características de los biopolímeros Biopol y para llevar a cabo el a cabo el diseño de una planta piloto para su obtención.

 

En cuanto a las aplicaciones finales, se ha evaluado el uso del biopolímero como adsorbente de metales pesados, tanto sin modificar, como conjugado con otros polímeros. Además, también se ha realizado ensayos iniciales de encapsulado de aceites esenciales con el biopolímero comercial.