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Pablo García-Bodaño: “La verdadera economía circular empieza cuando dejamos de ver un residuo como un problema y empezamos a verlo como una materia prima”

La economía circular se ha convertido en uno de los grandes retos de nuestro tiempo, al plantear una nueva forma de entender la producción, el consumo y la gestión de los recursos. Su verdadero potencial va más allá de reducir residuos, ya que está transformando nuestra manera de mirar los materiales, permitiéndonos descubrir nuevas oportunidades. Sobre esta visión, los desafíos de la sostenibilidad y la necesidad de avanzar hacia modelos productivos más eficientes y responsables conversamos con Pablo García-Bodaño, CEO y Fundador de Tatto Contract y WIM Studio, con el que desde CETIM colaboramos en varias iniciativas de I+D para transformar residuos textiles en nuevos productos de valor, como paneles para el sector de la construcción.

Pablo García-Bodaño, CEO y Fundador de Tatto Contract y WIM Studio

  • En 2010 nace Tattoo Contract con el objetivo de democratizar el acceso al sector contract. ¿Cuál fue la necesidad detectada para la creación de la empresa y cómo fueron los inicios?

Tattoo nació de detectar una necesidad muy concreta: el mundo del contract estaba muy fragmentado y, en muchas ocasiones, acceder a soluciones de calidad implicaba trabajar con muchos proveedores diferentes, con poca capacidad de coordinación y con procesos poco ágiles.

Nuestra idea fue sencilla: hacer más accesible el contract y ofrecer al cliente una solución integral, desde el diseño y la fabricación hasta la coordinación y el montaje. Empezamos con muchos recursos, pero con una enorme ilusión y con la convicción de que podíamos hacer las cosas de otra manera.

Con el tiempo fuimos creciendo, aprendiendo de cada proyecto y trabajando para sectores muy diferentes: hoteles, retail, oficinas, espacios públicos, etc.

Pero si algo ha permanecido desde el principio es la obsesión por cumplir, resolver problemas y estar al lado del cliente. Para mí, esa es una de las claves que nos ha permitido llegar hasta aquí.

  • Doce años más tarde, volviste a detectar una oportunidad y nació WIM Studio. ¿Qué te impulsó a desarrollar este nuevo proyecto?

WIM Studio nace de una pregunta muy sencilla: ¿por qué los residuos tienen que seguir siendo residuos?

Después de muchos años trabajando en proyectos de arquitectura, interiorismo y equipamiento, empezamos a detectar enormes cantidades de materiales y subproductos que tenían todavía un gran potencial.

Decidimos dar un paso más: no limitarnos a utilizar materiales existentes, sino investigar, desarrollar y fabricar nuestros propios materiales a partir de residuos.

Así nació WIM Studio, como una evolución natural de nuestra experiencia en Tattoo, pero con una mirada mucho más centrada en la innovación, la investigación y la economía circular.

Para mí, WIM representa también una forma diferente de entender la sostenibilidad. No se trata solamente de reciclar, sino de convertir un problema en una oportunidad industrial y económica, creando materiales que puedan competir por prestaciones, diseño y precio con los materiales convencionales.

  • En WIM Studio investigáis, desarrolláis y fabricáis nuevos productos a partir de residuos. ¿Con qué dificultades os encontráis para llevar un material innovador del laboratorio a una aplicación industrial real?

Esta es probablemente una de las partes más difíciles. Conseguir un material en laboratorio es una cosa; conseguir que funcione industrialmente, otra muy diferente.

Hay que trabajar en estabilidad, repetibilidad, resistencia, acabados, certificaciones, procesos productivos, costes y, sobre todo, en que el material pueda fabricarse de manera constante.

Además, hay que conseguir que el mercado lo entienda. Un material circular no puede pedir al cliente que renuncie al diseño, a la calidad o a las prestaciones.

Por eso en WIM intentamos trabajar desde el principio con una visión muy industrial. No queremos crear materiales para quedarse en un laboratorio o para convertirse en una muestra bonita. Queremos que terminen formando parte de proyectos reales.

Ahí es donde la colaboración con centros tecnológicos y universidades resulta fundamental: nos permite transformar una buena idea en una solución técnicamente viable, certificable y escalable.

  • Compartís con CETIM la misión de impulsar soluciones de economía circular para la industria. ¿Qué os aporta trabajar junto a un centro tecnológico como el nuestro?

Nos aporta algo fundamental: capacidad para convertir una intuición empresarial en conocimiento técnico y en una solución industrial.

Nosotros estamos muy cerca del mercado y conocemos las necesidades de nuestros clientes, de los arquitectos y de los proyectos. CETIM aporta conocimiento científico, capacidades de ensayo, caracterización y desarrollo tecnológico.

Esa combinación es muy potente.

Creo que el futuro de la innovación pasa precisamente por conectar empresas, centros tecnológicos, universidades y los propios generadores de residuos. Cada uno tiene una pieza del puzzle.

Nuestra relación con CETIM nos permite avanzar con mayor rigor y, sobre todo, acelerar procesos que sería muy difícil desarrollar únicamente desde una empresa.

Además, compartimos una filosofía: la economía circular no puede quedarse en el discurso. Tiene que traducirse en procesos, materiales, productos y aplicaciones industriales capaces de generar un impacto real.

  • Una de nuestras colaboraciones en marcha es KONT, un proyecto para convertir residuos textiles en nuevos productos de valor. ¿Cómo logras convertir las necesidades del sector en una nueva oportunidad?

Normalmente preguntamos: “¿qué hacemos con este residuo?”. Nosotros intentamos preguntar: “¿qué podemos crear con él?”

Cuando analizamos un residuo textil, por ejemplo, no lo vemos únicamente como un problema de gestión. Vemos una materia prima que ya ha requerido recursos, energía y trabajo para existir.

El reto está en encontrar una aplicación en la que ese material pueda volver a tener valor.

Ahí es donde nuestra experiencia en Tattoo y nuestra relación con arquitectos, diseñadores y clientes nos ayuda mucho. Conocemos qué productos necesitan los mercados y qué prestaciones deben cumplir.

Por eso intentamos trabajar al revés de lo habitual: partir del residuo, pero pensar desde el principio en una aplicación real.

La verdadera circularidad aparece cuando conseguimos cerrar ese círculo: residuo, transformación, nuevo material, producto y finalmente un cliente dispuesto a utilizarlo.

  • Actualmente trabajáis conjuntamente con CETIM en el proyecto STITCH, también enfocado hacia la valorización de residuos textiles. ¿Qué impacto crees que tendrá esta iniciativa? ¿Crees que con la tecnología adecuada se puede dar respuesta a los retos del textil y otros sectores?

Estoy convencido de que sí, aunque debemos ser realistas: la tecnología por sí sola no va a solucionar el problema. Necesitamos tecnología, industria, inversión y mercado.

El sector textil genera enormes cantidades de residuos y todavía existe un potencial enorme para valorizarlos. STITCH puede contribuir precisamente a demostrar que esos residuos pueden convertirse en nuevas materias primas y productos con aplicaciones reales.

Pero el impacto más importante, para mí, será cambiar la percepción del residuo.

Tenemos que dejar de hablar de “desechos” y empezar a hablar de recursos que están fuera del lugar adecuado.

Y esto no es exclusivo del textil. Lo mismo ocurre con la madera, las conchas de moluscos, determinados subproductos industriales o muchos otros materiales que actualmente tienen un valor muy bajo.

La tecnología nos permitirá recuperar y transformar esos recursos. El verdadero reto será conseguir que las soluciones resultantes sean competitivas, escalables y atractivas para el mercado.

  • Hablando de retos, ¿cuáles crees que son los mayores desafíos y qué medidas estáis desarrollando desde Tattoo y WIM Studio para hacerles frente?

El mayor reto es conseguir que la sostenibilidad deje de ser una declaración de intenciones y se convierta en una forma diferente de hacer industria.

Tenemos que producir mejor, utilizar mejor los recursos, reducir residuos y, al mismo tiempo, seguir siendo competitivos.

Desde Tattoo intentamos hacerlo incorporando criterios de durabilidad, eficiencia, innovación y sostenibilidad en los proyectos que desarrollamos. Y desde WIM hemos dado un paso más: trabajar directamente sobre el origen del problema, investigando cómo transformar residuos en nuevos materiales y productos.

También creo que tenemos que combatir el greenwashing. El mercado necesita transparencia y datos, no solamente mensajes.

Por eso nuestro objetivo es muy claro: crear soluciones circulares que tengan sentido técnico, económico, estético y ambiental.

Al final, si conseguimos que un cliente elija un material circular porque funciona mejor, tiene un diseño atractivo y además reduce el impacto ambiental, habremos conseguido algo mucho más importante que hacer un producto sostenible: habremos conseguido cambiar la manera de hacer las cosas.

EN DETALLE

Tattoo Contract es una empresa gallega creada en 2010 para la gestión integral de proyectos de equipamiento y diseño de espacios para hoteles, retailers, oficinas, grandes superficies comerciales, inmuebles residenciales y espacios públicos, entre otros. Abarca el diseño, fabricación, coordinación y montaje, prestando especial atención a la calidad, la durabilidad, la innovación y la sostenibilidad.

A partir de esta marca nace el proyecto WIM Studio, especializado en la investigación, desarrollo y fabricación de nuevos materiales y soluciones para el diseño y la arquitectura desde una perspectiva de economía circular. En la iniciativa trabajan con subproductos y residuos procedentes de diferentes industrias (como residuos textiles, madera o conchas de moluscos) para transformarlos en nuevos materiales y piezas de aplicación real.