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Mirta Sueiro Costoya: “La I+D+i es y debe seguir siendo, cada vez con más fuerza, el motor de nuestro crecimiento y de nuestra evolución”

Cada año producimos una gran cantidad de residuos. ¿Qué hacemos con todos ellos? ¿Cómo los gestionamos? ¿Cuál es la tendencia en Europa? Sobre todo ello profundiza Mirta Sueiro, Directora General de Sogama, que además detalla el modelo de gestión de residuos municipales de la Sociedade Galega do Medio Ambiente y su gran apuesta por la innovación para poder adaptarse a cada momento.

Mirta Sueiro, Directora General de Sogama.

 

  1. Sogama inicia su actividad en 1992, ¿cómo son los inicios de la empresa?

Me incorporé a Sogama en octubre de 2023, es decir, hace 2 años y medio escasos y más de tres décadas después de la creación de la Sociedad como tal, por lo que no puedo hablar en primera persona. No obstante, y como no podía ser de otra forma, me he documentado y he tenido largas conversaciones con el personal de la empresa que vivió aquellos tiempos, así como con otras entidades del sector, convencida de que, para entender el momento actual, debe tenerse muy presente la secuencia histórica de la empresa.

Los comienzos no fueron fáciles, fruto del desconocimiento de la labor de Sogama, de la confusión sobre su operativa y, por supuesto, del relato erróneo de determinados colectivos sociales. El mejor aval del proyecto de la compañía vino de la mano de la Unión Europea, quien le concedió más de 72 millones de euros de los Fondos de Cohesión para la puesta en marcha de su infraestructura industrial. Muchos años después, concretamente en 2012, la Comisión encargó a una consultora, externa e independiente, una auditoría ex post para analizar los resultados de la actividad de Sogama en aquel momento, concluyendo que había posibilitado el cierre y clausura de más de 300 vertederos municipales y más de 3.000 puntos de vertido ilegal, grandes focos de contaminación; que había impulsado la recogida selectiva de residuos y, por tanto, el reciclaje; que ya en aquel momento se había constituido como una fuente de energía eléctrica, buena parte renovable, reduciendo la dependencia energética del exterior y el uso de combustibles fósiles; que había creado riqueza y empleo (más de 1.000 puestos de trabajo, entre directos e indirectos); que había impulsado la educación ambiental en la comunidad; y que se había posicionado como modelo de gestión de residuos sostenible y con proyección de futuro. Esto supuso un nuevo impulso para la entidad y un espaldarazo para sus promotores.

A día de hoy, aún siendo consciente de que nos sigue costando mucho cambiar ese relato erróneo con el que nació Sogama, y reconociendo que siempre hay cosas que mejorar, diría que los beneficios del modelo están más que probados. Los números hablan por sí solos. Si bien cada ayuntamiento puede elegir donde tratar sus residuos, lo cierto es que Sogama gestiona los residuos de 295 de los 313 ayuntamientos que hay en Galicia y, además, cuenta con la confianza de los vecinos de los 29 municipios en los que Sogama tiene infraestructuras. Es más, diría que, si hoy Sogama cerrase o trasladase sus infraestructuras a otras ubicaciones, la contestación se daría, pero en sentido contrario.

 

  1. Durante este tiempo, el proceso de gestión de residuos ha ido cambiando, ¿cuáles han sido los cambios más notables y cómo ha sido vuestro proceso de adaptación a estos?

Sogama empezó siendo únicamente un vertedero controlado en Cerceda. Sin embargo, si bien es cierto que esta Sociedad nació para facilitar a todos los ayuntamientos la gestión de los residuos, esto no se quería hacer de cualquier manera. Se quería que Galicia contase con un modelo sostenible de gestión de residuos que estuviese en todo momento alineado con la jerarquía de residuos dictada por la Unión Europea. Es decir, un modelo que prima, de mayor a menor preferencia, la prevención, la reutilización, el reciclaje, la valorización energética y por último la incineración y el depósito en vertedero, y de ahí que, desde su nacimiento, Sogama tuviese que estar en constante evolución y adaptación para poder cumplir con esta premisa.

De tratar únicamente fracción resto en el año 1992, Sogama trata a día de hoy fracción resto, envases ligeros, y biorresiduos, a lo que próximamente se añadirá el tratamiento del residuo textil.

De ser únicamente un vertedero controlado en el año 1992, Sogama, en la actualidad, dispone de un gran Complejo Medioambiental en Cerceda donde se recuperan materiales del contenedor amarillo y de la fracción resto, y donde se produce energía eléctrica. Además, ofrecemos una amplia red de infraestructuras logísticas formada por 37 plantas de transferencia para que los ayuntamientos no tengan que trasladar el residuo a Cerceda, si no que tengan un punto donde depositarlo a menos de 40-50 min de su núcleo poblacional. A partir de ahí, Sogama se encarga de transportarlo a Cerceda. Además, en los últimos años se han puesto en marcha infraestructuras destinadas al tratamiento de los biorresiduos; más de 40 millones de euros invertidos en 4 plantas de compostaje, 1 por provincia, y 13 plantas satélites de apoyo.

Por último, me gustaría destacar que, en aras de ofrecer el modelo más sostenible a Galicia, Sogama también invirtió muchos esfuerzos para conseguir que el transporte de residuos se realizase por tren. Un medio de transporte mucho más sostenible, más seguro y que ocasiona menores molestias ciudadanas. A día de hoy, Sogama transporta más del 55% del residuo por tren, algo único que Sogama ofrece a Galicia.

En cuanto a nuestro proceso de adaptación a los cambios, tenemos claro que Sogama no puede ser ajena a la evolución de la normativa y de la tecnología, como tampoco puede ser ajena a los retos que plantea el cambio climático, así como a las oportunidades que ofrecen las energías renovables y la economía circular, igual que tenemos claro que nuestro deber es dar servicio y atender las necesidades de los ayuntamientos y de la sociedad gallega y, como tal, vemos el proceso de adaptación como algo natural y necesario, aunque no siempre resulte fácil.

 

  1. ¿Qué papel ha jugado y juega la I+D+i en Sogama en este proceso de adaptación a lo largo del tiempo?

La I+D+i, es y debe seguir siendo, cada vez con más fuerza, el motor de nuestro crecimiento y de nuestra evolución y es por ello que hemos venido participando en varios proyectos POCTEP de cooperación transfronteriza Galicia-Norte de Portugal orientados a una gestión más sostenible de los residuos a ambos lados de la frontera, principalmente en el ámbito del compostaje, tanto industrial como doméstico. Es el caso del Res2Valhum y el Res4Valor.

Actualmente, estamos trabajando en el proyecto GRESINT, elegido en el marco de la tercera convocatoria del Programa Interreg España-Portugal (POCTEP 2021-2027), del que somos líderes, contando para ello con la participación del CITIC, por parte de Galicia, y con LIPOR y la Universidad de Beira Interior (UBI), por parte de Portugal. Se trata de un proyecto transversal e innovador que combina tecnología, sostenibilidad y circularidad, y cuyo objetivo es avanzar en la innovación y la transformación de la gestión de residuos a través de tecnologías inteligentes que permitan mejorar la clasificación de envases y logren impactar en el resto de la cadena de valor.

Además, como empresa tractora que somos, también hemos presentado varios retos en diferentes ediciones de la Business Factory (BF) ClimaTech, la primera aceleradora de empresas del ámbito ambiental y la economía circular de Galicia. Entre otros, uno de los principales retos tiene que ver con el reciclaje del residuo textil de fracción resto, como complemento al reciclaje textil de recogida separada.

 

  1. Vuestro modelo actual está basado en los principios de los 3+1R (reducir, reutilizar, reciclar y revalorizar). ¿Por qué esta cuarta ‘R’? ¿Crees que la revalorización de los residuos es la clave para avanzar hacia un futuro más sostenible?

El principio de las tres erres (Reducir, Reutilizar y Reciclar), aunque esencial, resulta insuficiente para tratar todos los residuos que producimos cada día. Sin duda, constituye la base indiscutible de todo sistema de gestión de residuos que se ajuste a la legalidad vigente, pero, de no haber recuperación energética de la parte no reciclable (la cuarta R), esta fracción acabaría enterrada en vertedero, con el consiguiente impacto para el medio ambiente y la salud pública.

El modelo Sogama, además de promover la reducción y la reutilización, permite que, de todo lo que llega a sus instalaciones, lo que se puede reciclar se recicla, lo que no se puede reciclar se utiliza para generar electricidad (un 37% de la misma renovable), y lo que no se puede ni reciclar ni transformar en electricidad, se envía a vertedero. Y es que gracias al modelo Sogama, Galicia está entre las 6 comunidades españolas que menos residuos envían a vertedero. El territorio Sogama envía a vertedero el 25% del residuo que produce frente al 50% que se envía a vertedero de media nacional.

La UE nos dice que, en 2035, todos los países del entorno comunitario deberán alcanzar el vertido técnico cero, es decir, que las tasas de vertido no podrán ser superiores al 10%. En Galicia estamos haciendo los deberes y ello es posible gracias a la actividad de Sogama a través de la valorización energética, tal y como están haciendo los países europeos más avanzados y comprometidos con el medio ambiente, que son precisamente los que más reciclan y los que más valorizan energéticamente, pero los que menos vierten, con tasas situadas por debajo del 3-4%.

Hay muchos materiales que, por su composición y características, no se pueden reutilizar, y tampoco compostar ni reciclar, y el único tratamiento finalista que hay para ellos es la valorización energética, que está por delante del vertedero en la jerarquía de gestión establecida por Europa. Eso no quiere decir que Sogama renuncie a reducir paulatinamente la dependencia de la valorización energética, pero eso, no sólo depende de Sogama. Nosotros podemos impulsar el desarrollo de nuevas y mejores tecnologías que nos permitan tratar la parte no reciclable (y en ello estamos), pero a su vez, los ayuntamientos y los ciudadanos deberíamos trabajar para reducir la parte no reciclable. Como planta de clasificación, por mucho que nos esforcemos en recuperar materiales, si estos no nos llegan mínimamente separados, van a llegar tan deteriorados, que, aunque consigamos separarlos, no serán aptos para el reciclaje y, por tanto, si no queremos que vayan a vertedero (la opción más contaminante) irían a valorización energética.

En definitiva, que Sogama, y por tanto Galicia, cuente con una planta de valorización energética es correcto y es una gran suerte. De lo contrario, la montaña de residuos acumulados en vertedero sería tan grande, que asustaría. Reducir la parte no reciclable y por tanto la dependencia de la valorización energética está mayormente en manos de los ciudadanos y no de Sogama.

 

  1. Justo sobre la valorización energética de residuos trata el proyecto SMMASH, que desde Sogama lideráis y en el que desde CETIM colaboramos. ¿Qué beneficios consideras que presenta liderar un proyecto como SMMASH para Sogama?

Participar en SMMASH supone para Sogama una gran oportunidad, especialmente porque el proyecto aborda la investigación en torno a la gestión y el aprovechamiento de dos materiales resultantes de la valorización energética, como son las escorias y las cenizas, para su posterior utilización como recurso secundario en la formulación y desarrollo de nuevos materiales de construcción, así como en la recuperación de materiales. Por tanto, la pretensión última del proyecto es la reducción de la extracción de recursos primarios no renovables, mitigando de esta forma el impacto energético y ambiental generado por la fabricación de materiales y/o por la obtención de metales de alto valor añadido, y gestionar residuos como recursos que vuelven a reintroducirse en los ciclos productivos.

Y aquí CETIM está realizando un gran trabajo en el ámbito de la vigilancia tecnológica y establecimiento de requerimientos específicos, así como en el diseño del proceso que nos permita transformar el residuo de nuestro proceso en un producto y llegar así a contar con un proceso que genera cero residuos.

 

  1. ¿Y qué crees que aportan al tejido empresarial las colaboraciones con Centros Tecnológicos como CETIM?

Desde mi punto de vista, resulta imprescindible la colaboración de las empresas tractoras como Sogama con los centros tecnológicos. Debemos ir de la mano para avanzar con paso firme hacia la innovación y la mayor eficiencia industrial. Los centros tecnológicos tienen la misión de generar y aplicar conocimiento dirigido a mejorar la competitividad del tejido productivo y a facilitar la transferencia de tecnología a la empresa para que esta gane en prestaciones, eficiencia y sostenibilidad. Por tanto, nos complementamos a la perfección y nos necesitamos mutuamente para seguir dando respuesta a las necesidades de la sociedad y a los nuevos retos de la industria.

 

  1. Habéis conseguido a lo largo de este tiempo varios reconocimientos públicos a vuestro trabajo (European Business Awards, Empresa Innovadora 2020, etc.). ¿Cuál es vuestra clave para el éxito?

Creer en lo que hacemos y tener muy claro por qué lo hacemos. Tenemos muy interiorizado nuestro cometido, que es el de prestar un servicio público y esencial para la ciudadanía, como es la gestión y tratamiento de los residuos. Pero no nos queremos quedar aquí. Queremos ir más allá y trabajar en esta labor desde la dimensión ambiental, educativa, industrial, económica y social. Nuestra ambición reside en la prestación de un servicio público sostenible y, más allá de soluciones tecnológicas, esto requiere talento, conocimiento, experiencia, proactividad, ilusión, esfuerzo, sacrificio, persistencia y, sobre todo, grandes dosis de resiliencia.

 

  1. Además, estáis trabajando en la construcción de la primera planta pública de Galicia para la clasificación de residuos textiles. ¿En qué estado se encuentra este proyecto? ¿Qué significa para Sogama crear y gestionar este proyecto pionero?

En estos momentos estamos culminando el estudio de las ofertas presentadas a la licitación de la construcción y gestión de la futura planta de clasificación textil, a la que se destinará una inversión cercana a los 25 millones de euros.

Siempre he insistido en que se trata de un proyecto “tractor e integrador”, que da respuesta a las necesidades de distintos colectivos. Por un lado, a la sociedad en su conjunto, ya que a día de hoy el 90% de los residuos textiles acaban en vertedero, con el consiguiente impacto; por otro, a los ayuntamientos, toda vez que, desde el pasado 1 de enero, quedan obligados por ley a instaurar la recogida selectiva de este material; y, por otro lado más, a las empresas del sector textil, ya que, por mandato legal, deben incorporar a sus productos un porcentaje de fibra reciclada.

Con capacidad para procesar inicialmente 3.000 toneladas/año, ampliable hasta 24.000 toneladas, la planta generará, en una primera fase, entre 16 y 30 empleos directos que se cubrirán, con carácter preferente, por personas con discapacidad y/o en riesgo de exclusión social.

Para Sogama ya ha sido un reto en sí la elaboración del propio pliego de condiciones debido a que no hay precedentes de plantas de estas características ni tenemos espejos en los que mirarnos, y a esto hay que añadir la enorme presión del tiempo, puesto que hemos conseguido financiación por valor de 10 M€ de fondos MRR que tienen como requisito un plazo de ejecución demasiado corto para este tipo de proyectos. La instalación aglutinará grandes dosis de innovación, tecnología puntera e inteligencia artificial, dotándose además de una arquitectura totalmente novedosa, plenamente integrada en el entorno, y unos servicios adicionales francamente interesantes.

La previsión es que entre en funcionamiento en el segundo trimestre de 2026.

 

  1. Entendemos que, al ser la primera planta pública en Galicia, surgirán nuevos retos a los que tendréis que hacer frente. ¿Cuáles crees que serán estos nuevos retos y cómo os enfrentaréis a ellos?

Somos conscientes de que somos pioneros y que esto conllevará, efectivamente, enfrentarse a nuevos retos que no siempre serán fáciles de abordar, pero lo conocemos y lo asumimos. Promover, impulsar y por tanto ser pioneros, debe formar parte del ADN de cualquier empresa o administración pública que quiera estar a la altura de las circunstancias y de los ciudadanos a los que sirve.

Algunos de los retos que sabemos seguro que tendremos que enfrentar serán: el reciclaje de las prendas multimaterial, la adaptación a las reglas de un Sistema de Responsabilidad Ampliado del Productor (SCRAP) que todavía no están definidas, la negociación de la financiación de la actividad por parte del SCRAP, la adaptación del proceso a un reciclaje químico que todavía no acaba de despegar, la trazabilidad del propio residuo para asegurar que el destino del mismo es el que queremos…

Pero, además, tenemos por delante los retos de un ambicioso Plan Estratégico 2025-2030 que todavía no hemos presentado pero que contempla grandes, transformadores e ilusionantes proyectos para Galicia. Entre otros, este plan estratégico girará en torno a los siguientes pilares: el reciclaje, la aportación de energía renovable al mix energético gallego y la autosuficiencia energética de Sogama, la descarbonización de la entidad, la digitalización y analítica el dato y el servicio al cliente. Un plan dual que no sólo tiene en cuenta el crecimiento y la continua actualización de las instalaciones, sino que contempla líneas de trabajo para reforzar la ayuda y la conexión con los ayuntamientos y con la sociedad, y del cual esperamos dar cuenta en breve.

 

EN DETALLE.

Sogama es una empresa pública creada en 1992 para gestionar de forma sostenible los residuos municipales generados en el territorio gallego. Su modelo está basado en el principio de los 3+1R: Reducir, Reutilizar, Reciclar y Recuperar energéticamente la parte no reciclable. Su infraestructura industrial está conformada por un Complejo Medioambiental, ubicado en Cerceda (A Coruña), y donde se encuentra su sede, unido a una red de 37 plantas de transferencia distribuidas estratégicamente por el conjunto de la comunidad, cuatro plantas de biorresiduos y un vertedero de apoyo. A día de hoy, da servicio a 295 de los 313 ayuntamientos existentes en Galicia, es decir, al 94% del total, y cada año gestiona del orden de 800.000 toneladas de residuos, aunque su capacidad ascienda a un millón.